Lecturas para comprender a las empresas, los negocios y a las personas.

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He de reconocer que hasta pasados de largo los diez años de experiencia (en la segunda parte de mis treinta) no me sentí realmente consultor, o consultor senior, como se viene denominando. Puedes saber mucho de algo (recursos humanos, comercio internacional, marketing, finanzas, inversión, logística, ventas, etc. etc.) pero este oficio te exige demostrar una comprensión global de cómo funcionan los negocios y las organizaciones para poder acompañar a cualquier directivo y aportarle valor. Y os diré otra cosa… es cuando esta profesión se hace más divertida.

Desconfiad de las grandes consultoras y gurús que traigan bajo el brazo su modelo infalible que te aplican a la mínima que te descuidas generando así sus economías de escala.

Además de mi título de economista, que me proporcionó una buena base metodológica, y mi devoción por la psicología social, quiero contaros cuáles creo que han sido mis fuentes principales, además de las personas de las que aprendí (lo dejo para otro post). Finalizaré el artículo recomendándoos tres libros (podrían ser muchos más pero quiero ser razonablemente breve) que me han ayudado en ese empeño de ser útil a las organizaciones que me contrataban.

La consultoría de procesos y el desarrollo organizacional son la base del estilo de consultoría del que os hablo; el que trabaja con las personas, que son las que mejor conocen su propia organización. Especialmente debo agradecer enormemente la lectura de las obras de Schein.

El lean management nos enseña, a mi juicio, la importancia de la participación de todos en la mejora continua, orientados siempre a proveer valor los clientes (internos y externos) y dispuestos a recibir retroalimentación (feedback).

Toda la literatura de Customer Experience ha aportado modelos que han trasladado el espíritu lean a la realidad de las empresas que, cada vez más, buscan la omnicanalidad como facilitador de ese proceso de retroalimentación y como fuente de diferenciación.

Los sistemas de gestión por competencias y la gestión del conocimiento, aunque se hable ya poco de ellos, significaron un cambio fundamental en las políticas de personas, inclinando la balanza hacia el talento como concepto asociado a las competencias personales y la inteligencia emocional.

El espectro de metodologías ágiles, tan de moda en estos tiempos, es un alegato, cuando se constituye como una apuesta sincera en una organización, para mejorarla haciendo compatible las expectativas de oferentes (trabajadores) y clientes.

Temo simplificar mucho, pero confío en que valga a modo de declaración para que otras personas puedan encontrar su camino para comprender mejor cuáles son los fundamentos de la gestión de las organizaciones y como facilitar los cambios.

Finalizaré con las recomendaciones de tres obras que, cada una a su modo me han inspirado notablemente en los últimos tiempos para mi oficio de consultor 😉

Kaufman, que no contó con estudios universitarios hasta bastante mayor, describe cuáles son las cinco partes de cualquier empresa que deben funcionar bien para poder aportar valor, para que realmente tenga sentido su existencia y ser próspera.

Marketing, ventas, finanzas, delivery y personas (no necesariamente por ese orden) son descritas con un apabullante sentido práctico y riqueza en los ejemplos. Ningún consultor debería perdérselo 🙂

Complementa esta obra con numerosos consejos, a mi juicio bastante acertados, sobre el manejo de la incertidumbre, la productividad, el manejo del tiempo o la toma de decisiones.

Los autores, entre los que se encuentra Sean, el hijo de Stephen Covey, aborda el complejo propósito de ejecutar la estrategia, que es donde realmente las empresas fracasan.

Mantenerse enfocado a unas pocas prioridades, contar con los indicadores lag (finales) y lead (intermedios) adecuados, realizar un seguimiento a todos los niveles (empresa, equipos y personas) y organizar las actividades preocupándose por transmitir la responsabilidad que significan los objetivos que todo ello representa, deben constituir el núcleo de las tareas de los directivos en cualquier compañía.

No faltan propuestas y recomendaciones prácticas para hacer todo ello realidad.

Sin un equilibrio adecuado todo se va al garete. Tom Rath, aquejado de numerosos problemas de salud desde su infancia nos enseña los hábitos fundamentales para alcanzar ese equilibrio.

Es, por lo tanto, también un libro sobre productividad, porque vela por nuestra capacidad de generar energía y por nuestra calidad de vida, personal y profesional.

No es un libro de buenas intenciones o de filosofía vital, encontraréis innumerables consejos y argumentos para realizar pequeños cambios de hábitos que os pueden proporcionar un día a día mucho más satisfactorio.

 

 

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